Marta Tchai, con Berlín Texas

Canciones, 2020/2021

Los principios y los finales suelen ser diferentes tipos de vértigo. el de los augurios, y el de las certezas, o algo así. Pero en el mundo de Marta Tchai, todos forman parte de una narrativa que ha logrado hacer(se) única, en la que no sabemos qué, quién o cuándo, no sabemos si cuenta en primera, segunda o tercera persona. Pero salimos con un vértigo confundido que quiere lanzarse al vacío desde el balcón, y pedir socorro al mismo tiempo. Que convierte al amante de turno en el (dios) sol y en un punto de parada del camino; y hace que, un universo amplio, pero no demasiado, gire alrededor de una diosa caprichosa, insegura, impulsiva, que tiene claros varios conceptos, y cuya lógica puede deslizarse arriba, abajo, acá o allá.

Un día, Marta Tchai se disolvió en Berlín Texas, una banda que montó con Mario Barbero y Marcus Wilson, y más tarde, también con Héctor Cebrián. ¿Por qué? Qué cambió? ¿Qué quería cambiar? ¿Qué debía suceder? Berlín Texas se han disuelto, y Marta vuelve a ser Marta. Se despiden el día 30 de septiembre, y probablemente sigan tocando juntos. Su historia, muy breve, nos ha dejado siete canciones, publicadas en siete singles con sus respectivas (y hermosas) siete portadas, diseñadas por Alva Egea Y Nei Valente, que de momento, nos dejan lo mejor que Marta ha compuesto. Vamos allá.

El Momento Crucial (14 de febrero de 2020) es una nana: que viene a contarnos que el amor es capaz de darnos esa fortaleza, tan cierta e intensa, que uno se siente capaz de salvar el mundo y salir volando sin un rasguño. Un espejismo, y eso es lo que son las nanas, que damos por cierto, y que escuchamos para sentirnos protegidos de la verdad. El Momento Crucial es una nana fronteriza, en dos actos: el de la añoranza y el de la intoxicación.

Está hecha de riffs de guitarra, que van salpicando el estribillo de energía; es sorprendente lo eufórica que suena, cuando es, en realidad, tan triste y desengañada. Y tiene un toque aflamencado que podría estar apuntando a la Marta Tchai primitiva, cuando su estilo apuntaba a una entonces pujante Bebe.

(Qué solterías más épicas, más tristes, más divertidas las de Marta, joder).

Es curioso, pero Puerto Escondido (17 de abril de 2020), que habla sobre la fugacidad y la incertidumbre, también está hecha sobre dos escenas, dos situaciones opuestas como las imágenes de los espejos. Igual que El Momento Crucial (e igual que en casi todas las canciones de Berlín Texas) que nos llevan a Mulholland Drive aunque musicalmente se parezca más a Wild at Heart, y aunque Tchai no sea tan radical como Lynch.

Posiblemente sea la que tiene un estribillo más fuerte, y unos arreglos más cercanos al pop. Si te pones, casi podría tener una versión disco. Amaral también podría haberla hecho, para cualquiera de sus dos primeros discos. Salvo por la letra: me llama la atención que sepa mantener el tono entre lo biográfico y lo literario, y que no termine uno de estar seguro si se trata de un relato autobiográfico o de una fabulación. La vividez con que Marta Tchai sabe empapar sus escenas, y que hace que uno las sienta como si hubiera estado ahí, es uno de sus puntos fuertes como letrista.

Falta de Tacto (24 de julio de 2020) vuelve a Amaral: escuchad de nuevo Lo Quiero Oír de tu Boca. Su sonido, sensual y fronterizo, con unos sliders de guitarra fantásticos, recuerdan muchísimo al sonido de aquellas primeras propuestas del dúo de Zaragoza, cuando todavía no eran estrellas. Y, a pesar de ser (volvemos a Berlín Texas) una balada, está tocada con tanta rabia que podría ser la más memorable de la banda. No es potente, es violenta (y no sólo por el texto); por la razón que sea, la banda parece implicada con la canción de una manera personal, entonando un reproche colectivo que vibra en cada acorde.

Pan de oro (22 de enero de 2021) funciona de la misma manera por los motivos opuestos. Su arreglo y ejecución funcionan desde el perfeccionismo: son las imágenes que evoca Tchai en el texto, cantadas como las canta ella, como una oración y una blasfemia, lo que hacen que salten las chispas. ¿Cuchillos de los que crecen flores? Esa imagen es un fragmento del texto. También es, esta canción, la otra balada (la segunda) del disco. Una suerte de letanía a la carne y a la pasión repleta de lecturas, hecha con un compás de dos tiempos, a la vez cinemática, sugerente y muy bailable; pero bailable de verbena, a la antigua.

Me asusta (26 de febrero de 2021) tiene la ligereza y la ironía del mejor pop. Podría memorizarse y ser canturreada en la tienda de ultramarinos, o esperando el autobús, como una tonadilla boba que viste bien con cualquier instante, y que viene repleta de significados, adaptables y locos como el mejor pop. Más pop que todas las canciones de Berlín Texas. Y ese susto pasa a ser un sobresalto, un chillido reprimido, un susto de circo. Está basada en una lista de imágenes más o menos inconexas, que vendrían a formular una suerte de oración del miedo, que a veces parece una comedia y a veces, una película de terror: el vídeo-clip que ha estado anunciando estos días, pudiera apuntar en esa dirección.

Los besos (12 de marzo de 2021) tiene una lírica rara. Podría ser una canción de Mari Trini, si no fuera porque ha pasado por el filtro de los Berlines. Y no es malo, ojo, recordar a una de nuestras grandes cantautoras. Todo lo contrario. Los Besos es Mari Trini, reinventada. Con ese melodrama, pero carnal y desnuda. Los besos son la historia de un flechazo. La cara A de Nihilistas, la canción de la fragilidad y el pánico, en el umbral del deseo. Con toques post-rock perfectamente hilados, para un tema tocado en compás de dos tiempos, que es más difícil de lo que parece: atención a la batería durante el estribillo.

Nihilistas (2 de abril de 2021) es la última canción que van a publicar Berlín Texas, y aparte de despedida, es un epílogo. Por el texto y porque resume el sonido de la banda, en sus vertientes intensa y surreal. Alterna versos contenidos (sería la tercera balada) que se desatan en estribillos intensos y punzantes. La canción está estructurada como un bucle (o muchos bucles generando otros mayores), que cuenta el final de una relación que se resiste a terminar, y que agoniza en círculos; a la vez, con esa estructura de verso/estribillo, va marcando cada giro con tres acordes de guitarra repetidos de forma rasposa y obsesiva, con los que se cierran, de una forma abrupta y algo violenta, Nihilistas, y la singladura de la banda.

El 24 de septiembre de 2021, Marta Tchai ha publicado El Eclipse, en el que están incluídas todas las canciones de Berlín Texas, excepto El Momento Crucial. El jueves 30 de septiembre, presentan en la sala Moby Dick de Madrid el nuevo disco, todos los componentes de Berlín Texas:

Marta Tchai: Voz, guitarra, teclado.
Mario Barbero: Bajo.

Marcus Wilson: Guitarra y coros.
Héctor Cebrián: Batería.

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