Anti-fan

Madrid. Café la Palma. 18 de junio de 2021.

Y la pregunta es. O, Anti-fan es la pregunta. Es uno de esos tipos que circulan tan a su manera, que lo mejor es evitar las etiquetas. Posiblemente la mejor manera de apreciarlo es apreciando sus aciertos y disfrutando sus errores, mientras él se lo piensa y amaga un triple mortal más.

Cuando lo escuchaba durante las pruebas de sonido, mientras decidía que me iba a poner a escribir algo, pensaba en Twin Shadow, pero ahora, a mitad de concierto, me tiene algo desconcertado. Porque sí suena a las versiones de la dark wave melosa que manufacturaba el dominicano, pero le añade un toque bastante más sórdido. Casi me atrevería a decir que en su máscara de indiferencia y amenaza, hay tristeza (y que él, viene a contar algo parecido).

Pero si hay que compararlo, es con La Casa Azul. Anti-fan será, con suerte, otro plagiador genial, de esos que usan sus mitomanías para contar algo bastante más personal que la mera exhibición de un museo pop exquisito. Pero ese mérito, lo obtendrá a su tiempo, si no se convierte en un dúo de comedia, o en una iteración de Depeche Mode (no, por favor), poco probable si el aura de Ana Curra los protege.

El problema, quizás, sea que al final el pop llana más fuerte que todo. Es el demonio que sigue ahí, manchando tu piel, tu reputación, tus intenciones. Quemando los caminos que llevaban en dirección opuesta a la cuenta corriente. Qué mal, si lo que nos queda es sorprender utilizando cinta adhesiva y los recortes de viejas glorias de El Gran Musical, pero las más raras, las que dejaron rastros mas desdibujados. Anti-fan juegan bien la carta de la sorpresa, pero es más que probable que hayan elegido una baraja vacía. Fin del juego.

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