Tembea

Ciclo “Mujeres en vivo”
Café la Palma, 27 de marzo de 2021

La falta de garra no debiera ser un reproche, y quizás a Tembea le aburra leer una crónica que empieza en estos términos. Sus canciones tienen una patina de serenidad y perfecto acabado que son lo que, aparentemente, nos ofrece. Una banda que sabe lo que tiene que hacer y una voz medida y calculadamete apasionada, y pensamos, caramba, la inversión por la entrada está bien justificada.

Tembea anda en esos equilibrios entre lo que quiere transmitir y la cantidad de gente a la que quiere llegar. No será una fuerza de la naturaleza a lo Mercedes Ferrer (lo siento, esta noche voy a ir a un concierto suyo) y estará más en la onda de Fania, discreta y, quizás, imprescindible, si llega el caso (Fania es absolutamente imprescindible, y Tembea tiene papeletas para correr por esa carretera).

En Café la Palma los conciertos vienen con intermedio. Después del mismo arranca con una canción que pertenece al futuro, a lo que ha creado después de su primer disco (así nos lo presenta). Y es cierto que, a pesar de estar bajo una posible sugestión inducida, suena con una energía que no le había escuchado hasta este punto del espectáculo, sin que el tono y el estilo, por otro lado, cambien demasiado.

La obviedad de todo este hilo es que Tembea se cocina despacio, y que hay que encontrar la excusa para quererla. Que escribe cartas (eso también lo ha contado), y que quiere hacer las cosas a la antigua usanza, antes que el barco entero se hunda. Prefabricando oasis flotantes en el mar de la monotonía.

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