Niet!

Humillación (2020).

Humillación parece un disco compuesto por la desgana respingo. Es decir, la curiosidad por saber qué sucede después de la desgana. Uno escucha la intro y es difícil encontrar una pieza que describa la pereza, y el desperezamento, con ese ritmo exacto de respirar, estirarse, observar, ponerse en pie. Niet! ha sabido evolucionar, después de cerrar* Hypersunday, y crear una versión de su música basada en el ritmo pausado de la respiración y del movimiento de nuestro cuerpo y quién sabe, a lo mejor estamos ante su mejor trabajo hasta la fecha.

Me ha dado por pensar que un día Niet! dio cuerda a un monigote -ese que da cuerda al principio de Vértigo, que es en realidad un reloj, pero dejadme que siga- que había quedado descartado en un cuaderno. Y, el monigote comenzó a imitar figuras, y esas figuras le hicieron reír a carcajadas y gritar del pánico. Y se dio cuenta que ese monigote, que no era ella, se parecía a ella. Que había aprendido a imitar la idea que tenía de sí misma y que, de repente, tenía capacidad para andar y la maldición de la consciencia. Ese monigote, es Humillación.

Recuerdo que cuando Residente sacó su René, yo andaba escribiendo las primeras ideas sobre Humillación. Y, es curioso, porque el sonsonete sobre el que construye la canción el portorriqueño, que su madre le cantaba para que aprendiera con qué partes del cuerpo jugaban a la pelota los indios taínos, conecta con una de las canciones de Humillación: Memoria. El aprendizaje, el recuerdo, el olvido, la pérdida, el miedo, muchas cosas pueden resumir las dos canciones. Residente se ve alcohólico y solo, Silvia demente y vacía. Cada uno encontró la magdalena en un lugar diferente, de la misma manera: repitiendo una musiquita. Las dos canciones vienen a contar lo mismo: que la memoria es una parte de mentira, una parte de error y una parte de certezas, y que la tabla de multiplicar, la lista de los reyes godos y la relación de capitales del mundo, por mucho que las odiemos, sirven para algo: para cantar, y para emocionarse con esas canciones.

Humillación parece una colección de monólogos, perdidos, rehechos y convertidos en ecos. Algo así como teatro (o seriales radiofónicos, una de las consecuencias más olvidadas del siglo XX y que hoy llamamos podcast o Cadena Ser), pasado por el filtro de la electrónica, un huerto que esencialmente aparece como huída, y retorno, de la sonoridad de la música cuando conoció la electricidad; Humillación es Niet! hablando -huyendo de Hypersunday; pero esto, sería otra crítica-, contradiciéndose, rehaciéndose y parodiándose. Siempre he tenido la impresión que Silvia Nieto es una escritora anárquica y un tanto impulsiva, pero también una trabajadora disciplinada capaz de gastar horas en darle sentido a su loca interior, y este disco vendría a ser la consecuencia rítmica de esta intuición.

Pudiera haber sido este un disco de confinamiento. Vértigo es el tema que mejor representa esa soledad forzada que, ahora, todos cantamos como cachorros asustados. Niet! ya estuvo ahí, y sí, ha contemplado ese abismo (la muerte, o la existencia, o cierto nivel de clarividencia, que seguramente nos persiga vestida de aburrimiento en estas horas de encierro y terrazas con mordaza), seguramente cuando el resto de nosotros pensábamos que el sexo con resaca y las copas en la calle durarían para siempre. Pues no. El vértigo es morir al borde de cualquier acera y pensar en ello es descubrir que estar vivos, sirve para entender la traca final del vacío.

Pero olvidad el drama y la mortalidad. Claro que este es un disco para pensar. Niet! crea las adivinanzas, deja las ideas inacabadas y siembra la pista de baile de ideas (también estuve revisitando a Apparat durante el tiempo que trabajaba en entender Humillación, y su crudeza germánica es muy afín al sonido de Silvia). Pero también crea música para desplegar la pereza sin complejos, para trabajar la muñeca con poses de frívola alocada, o para bailar en soledad, como la chica en ropa interior de Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios.

¿Y la humillación? Sospecho que Niet! ha querido entender esa palabra desde muchos lugares: o muchos lugares apuntaban al mismo sitio, y el resultado se resumía en esa palabra. Puedes pensar que es humillante apagar la campana del despertador todas las mañanas. Tal vez debieras despertar con música. Mientras te decides, yo me quedo con el baile y las risas.

* Hypersunday se ha convertido en un sello discográfico, que no ha cerrado, y que podéis visitar aquí: https://hypersunday.bandcamp.com/

Si quieres contar algo...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.