Kadhja Bonet

Veranos de la Villa. Parque de Berlín. Madrid, 11 de agosto de 2019.

La brisa se llevó una nube de etiquetas destinadas a Kadhja Bonet. La delicadeza, la complejidad y un sonido retro, complejo y perfeccionista serían posibles formas de describirla. Soul cool con actitud, una banda perfectamente sintonizada y un toque viejo que no se veía desde, por ejemplo, Donald Fagen. Pero como si hubiera aparecido entre maletas perdidas procedentes de Tokyo. Rara, tímida, tranquila, sin carisma, pero tan especial, tan seductora que mantiene en vilo a un público perplejo, animado, embrujado. 

Y quién sabe, dónde aterrizará. Porque se adivina un viaje, largo, no planificado, extraño, espacial. Un camino que puede terminar en el paseo de la fama, en el callejón dorado de Diana Ross, o heredando el platillo volante de Sun-Ra. Las curvas van a ser una deliciosa bacanal de vértigos.

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