Marcelo Criminal

Marcelo Criminal y Ángel Calvo y Los Trenes de Larga Distancia. Madrid, Café la Palma, 12 de abril de 2019

Nunca había pensado en la música como una herramienta terapéutica. Como una forma a de superar la sensación de ser un fracasado montando una banda y haciendo canciones. Aunque Prince lo hiciera una y otra vez (antiinflamatorio y vitamina para su inconmensurable ego). Hoy, escuchando a Ángel Calvo y Los Trenes de Larga Distancia veo clarísima la idea. Ellos se regodean en ese personaje fracasado y lo hacen bailar al ritmo de canciones que vienen con madre: alguna me ha puesto nervioso porque no conseguía saber de dónde había salido la melodía. El fracaso de la memoria. La ironía que se muerde la cola.

El tema final, Podría ser Peor, es una especie de estribillo desvencijado, reiterado y/o abortado que, en una pirueta imposible se cuela en el hoyo de la genialidad. No sé si es la canción que los justifica pero para mí, sin duda lo hace. Es tan inviable como canción pop que soy incapaz de recordarla, pero estoy atrapado en esa secuencia de acordes rota y en esa melodía extravagante, arrollada como un castillo de arena por las astutas bolsas de congelados de La Casa Azul que suena mientras la sala se viste para lo que viene.

El diálogo entre un Marcelo absolutamente bloqueado y el técnico de sonido de Café La Palma debiera estar en la antología de las crueldades del humor blanco peninsular. Ha sido tan tierno y sublime que sorprendentemente retrata mejor a este cantautor que cualquiera de sus canciones, que le deben muchísimo, todo hay que decirlo, a La Estrella de David. La misma crueldad y la misma fragilidad tan bien atadas que es imposible saber qué hay de verdad en ambas cabezas. El mismo gesto de arrepentimiento, mientras inocula el veneno.

Pero hoy ha habido drama, acción y problemas técnicos. Cables traicioneros, bases que decidían dejar de sonar, errores, titubeos y muchísimos nervios. Y el público jaleando enfebrecido cada desgracia, convertida en parte del set-list. Y yo, preguntándome si todo esto no está guionizado (sigo con la misma duda).

Mientras desgrana canciones-miniatura adorables va coqueteando con el ataque de ansiedad, y creando un personaje roto, un monigote que canta sin ganas historias de amor simples y crueles, certeras y terribles. Hoy podemos decir que peor es mejor. O mejor es terrible. No lo sé.

Marcelo Criminal en Café la Palma

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