Obsqure & Suz

Crossroads (2019).

Suz se ha marcado una colaboración con el tunecino Obsqure, músico que, al escucharlo, tiene afinidades sonoras más que evidentes: Trip-Hop atmosférico con un acabado áspero y elegante. Quizás sea este un trabajo más afín a los sonidos clásicos de Bristol, vertiente lounge, que eran parte de One is a Crowd (2013); hay mucho de ese sonido de fiesta congelada y frívola, con ritmos pausados y excusas para lucir, y es un disco mucho más comercial que su anterior trabajo, Lacework (2015), y parece concebido e interpretado con mucha más sensación de aire (va siendo hora de dejar de entender lo comercial como un reproche. Se es bueno o malo, comercial o no). Un disco de travesía que quiere llevarnos por el Mediterráneo, pero por sus ciudades; por eso es tan irresistiblemente sofisticado, tan hedonista y tan bailable. Ojalá un mar así de habitado e iluminado.

¿Puede ser reivindicativa una visión cosmopolita del mar que baña sur de Europa? Diría que sí. Que va siendo hora de hacer un puente de comunicación con el próximo oriente y el norte de África, y des-europeizar el Mediterráneo. Presumir de un tunecino como Obsqure, encontrar más como él, y crear con todas ellas, sin paternalismos, escuchando y aprendiendo. Suz ha sabido hacerse a un lado, y paradójicamente ha creado su disco más accesible, que suena a ella pero no es totalmente ella: no está mal reivindicar que los europeos necesitamos recuperar nuestro mar. Fantasear con ese sol que debiera regalarnos a todos la misma piel. Aunque sea desde un estudio de grabación. Crossroads es, sobre todo, el disco más político de Suz. La política de los cuerpos que bailan; ya he caído en la fiesta de Le Parody.

Crossroads sería, junto a One is a Crowd, uno de esos discos hedonistas y ligeros. La discografía de Suz oscila entre sonidos y producciones oscuros y antipáticos (Shape of Fear and Bravery y Lacework) y otros con más swing y más orientados a la pista de baile y el mero disfrute (One is a Crowd y este Crossroads). O, dicho de otra manera, a veces quiere expresarse, y otras quiere gustar: mostrarse o exhibirse. Para concretar, Crossroads es un disco que se baila desde la barandilla del crucero, desde el polvo del mercado, mirando el atardecer desde cualquier punto de nuestro pequeño y castigado mar. Es un disco que celebra la historia y la conexión de los que compartimos, desde tres continentes, unas aguas ya sucias de sabiduría y brea.

Quién sabe, si estas palabras sean capaces de espolear el movimiento: esta mirada de un lugar común es la que nos pretende guiar a casa, el terruño. La esperanza, desde el baile. El baile, hacia la lucha.

Por Julián

Julián☭ Vendo  fotos en https://society6.com/juliancallejo Escribo sobre música  en  http://juliancallejo.com

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