Berlina

Regresiones (2019)

Regresiones pudiera ser la descripción de la claustrofobia en forma de ensoñación. Una serie de cuadros oscuros llenos de visiones, de sombras y espectros, que curiosamente suena denso, pero no pesado. Regresiones pudiera ser el disco de la ligereza, el más pop -por caminar en un lugar reconocible- o el más concreto como ellos dice en alguna entrevista.

Berlina es una banda desorientada, que posiblemente nunca ha tenido claro qué eran hasta que han publicado este último disco. Esto, es algo que también cuentan en otra entrevista, no me parece tan obvio. Posiblemente saben lo que son desde que publicaron el e.p. Berlina, que funcionó como una tentativa que, finalmente, se consolida con Desértico.

Porque el ruido es el ruido. Y a ellos le gusta mucho, muchísimo. Y su ruido es bueno, hay que reconocerlo. Pero -posiblemente me estoy equivocando- el mantra de esta banda es crear mundos a partir de una ocurrencia ligera, de la levedad, y vestirlos en función de una elección de estilo muy contreta, el shoegaze. Cualquiera haría discos folk con una guitarra, pero ellos prefieren meterse en otras sendas, y escrudriñar dentro de los hoyos oscuros de sus pequeñas ideas, convirtiéndolas en universos extraños, vibrantes y rodeados de un peculiar zumbido.

Posiblemente Regresiones sea una confirmación de facto de esa idea. Una especie de giro sobre sí mismos, que parte de la sencillez y desemboca en otra sencillez, algo más decorada. Tal vez por eso sea su disco más concreto y, por qué no decirlo, el más accesible. Quizás han sabido entenderse, quizás han estado más inspirados al crear melodías. Pienso que el hecho de haber buscado un productor, de haber explorado un sonido algo más convencional (la voz al frente, las atmósferas mucho más apretadas) hace que sus canciones sean más fáciles de leer, y más difíciles de entender.

Una contradicción que se sostiene en el dulce momento compositivo que atraviesan, en especial Alfonso, autor de la mayoría de las canciones: Cuerpos extraños, cuyo contagioso riff que es la base de toda la canción, Lucen Sombras y sobre todo, L.F.O., sin duda la mejor: dos temas casi sin estribillo, con melodías perfectamente definidas y recordables. Estas tres, las primeras del álbum, más las dos del final, Presencias y Arte Encontrado y quizás mi favorita, Viaje Iniciático (qué frase más impactante: tus pensamientos flotan, no los mandas tú), son la muestra más fehaciente de esa plenitud que ha alcanzado su sonido.

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