Le Parody

Le Parody e Irene Ivankovà. Madrid, Independance Live, 6 de diciembre de 2019.

Ivankovà intenta crear ambient a partir de la repetición, emoción desde la monotonía. Y no lo consigue. La primera parte del concierto he estado tarareando el mensaje musical de Encuentros en la Tercera Fase. Después ha empezado a sonar como The Haxan Cloak. Ha mejorado aunque no despegado. Sencillamente ha estado repitiendo un coro, o un conjuro, hasta infectar la memoria de una audiencia, por otro lado, entusiasta y entregada a su juego. Después ha llegado a la mejor parte (el final), oscura y ancestral, una canción con aires de feria, cubierta de ruido y contaminada de ecos de iglesia.

Si la cumbre estuviera en venta, tendrían que desalojar a Le Parody, y que se preparen para una fiesta anticapitalista en toda regla. Hace tiempo vengo pensando que su Por -Venir es un disco que no puede explicarse, hay que vivirlo, y crear tu propia versión del mismo, no transmisible, llenándolo de experiencias y de sentimientos atesorados. Ella, hoy, lo está recreando pero sobre todo, lo está bailando, acompañada de un montón de colegas que, además, han pagado para ello. Ha hecho su propia mutación del disco, que se ha convertido en su joya o en su trampolín, y la está re-componiendo mientras cacharrea y se vuelve loca dando saltos. Quién sabe, si el Porvenir no es otra cosa sino el siguiente paso que damos mientras danzamos. Dancemos, pues.

Acaba de encerrar a Camarón en una rave. Agua, y techno. Barricadas y baile. Alepo. Errores y energía. Su disco, pero otra cosa. La música regresando a su esencia: la humildad, la picardía, la danza, las gentes. Así de importante, de imperfecto, es lo que hace Sole.

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