Pablo Und Destruktion

Café la Palma. Madrid, 22 de noviembre de 2019.

No hay paz más convulsa que la de Pablo. Sus domingos (nos cuenta que hacerse dominguero ha resuelto sus problemas) (recuerdo los domingos ardientes que no terminaban nunca) parecen los de otro mundo. Y hay un punto de sordidez metida en un acuario, de paz de mentira en sus textos, que parecen contar la historia de sus vicisitudes, verdaderas o imaginadas, de sus tardes, y las de esos otros que pueblan sus textos. Posiblemente haya un punto de cinismo, de fabulación, de mentira y de paz impostada o inminente en la obra y en la cabeza de nuestro asturiano, ahora (va en el padrón) madrileño.

Ese elemento de mentira (y tendrás una buena canción) nos aleja del Pablo desgarrado y nos descubre un descreído, un bufón, un peligro y un camino que parece llano, extraño y fecundo. La violencia, la protesta, laten en las versiones de sus temas más viejos, y García, ya frustrado, se retira a su cueva y deja que Destruktion se pinte unas falaces marcas de felicidad en los ojos. Pablo resurge, quizás más sereno, quizás menos triste, quizás más dominguero.

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