Alondra Bentley

Solar System (2018)

Cuando estuve buscando información sobre Alondra Bentley terminé regresando a la entrevista tan rara (y tan parecida a un cortejo) que le hizo Elena Rosillo para Ruta66. Esa imagen de si misma rodeada de pajaritos para ilustrar el significado de encasillamiento y el resto de críticas que estuve leyendo, me hicieron ver lo difícil que es salir del carril previsto para una músico sin que todo Dios (en masculino) repita que estás haciendo electrónica. De todas las reseñas, la mejor era la peor, porque el autor, fan declarado, contaba que a quien Solar System, simplemente le chirriaba: lo cual es cierto. El disco chirría y necesita tiempo, para desmontar la imagen que tenemos registrada de la Bentley y para que tenga sentido lo que ha querido hacer. Independientemente de la lectura que ella misma nos da sobre la importancia de las cosas importantes y nuestro minúsculo lugar en el… Universo.

Para este nuevo disco ha optado por un sonido clásico, con mucho pop eléctrico y remembranzas sonoras de los ochenta (los The Cure más pop, Tears For Fears, Eurythmics), fabricado con partes de noctambulismo, de sofisticación, y un punto oscuro de perverso pesimismo. Aunque no estoy muy convencido, me ha parecido ver dos partes, con My Projection of You marcando un punto de inflexión después de unas canciones de estribillo pop pero atmósferas oscuras, y que se vuelve luminoso, saltarín, a partir de Burning Sun, que nos saca del punto más bajo del viaje y toma impulso hacia la luz del sol: Y, el disco se transforma en un recorrido por la música de café cantante, chispeante, optimista y ligera, sin abandonar el tono de Soul blanco. 

La sobriedad de los arreglos, después de un disco tan elaborado y florido como Resolutions no enriquece la forma de cantar de Alondra. Su forma de cantar, lejos del acompañamiento básico de guitarra, puede terminar siendo demasiado monotono, y ese alma doble, entre el día y la noche, hace la escucha de Solar System, en determinado punto, poco agradecida y desconcertante. 

Pero hay que darle tiempo. Hay que ignorar la sensación de desconcierto que da después de la primera escucha y dejarlo reposar. Sacarlo a pasear al parque, mimarlo con los auriculares y por qué no, planchar y limpiar la casa mientras nos hace compañía. Reconozco que ha tardado en seducirme, y casi podría decir que la culpa la tiene una de sus canciones: Before Sunset.

Lo mejor de Solar System es regresar: porque, a pesar de todo, como compositora Alondra Bentley sigue reteniendo el encanto de unas melodías que se pueden silbar caminando por la calle. Y esa dosis de felicidad, no tiene precio.

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