Veranos de la Villa 2018. Matthew Herbert & The Brexit Big Band. Madrid, 29 de junio.

El aburrimiento como terapia. La excusa de la salida del Reino Unido de la Unión Europea sirve a Matthew Herbert para reivindicar la colaboración y -no queda claro por qué- la unidad que tenemos los pueblos europeos. Obviando la política, la idea no necesitaba una excusa. Hay una orquesta de palestinos e israelíes. Y tiempo para ensayar. Y pinzas para sujetar las partituras un día de viento. Y bengalas para quemar la banderita gigante que sigue acaparando el horizonte de los jardines del “descubrimiento”, y que es la enorme aportación al patriotismo demagógico que ha facilitado el camino al Brexit. Y carracas (tal vez lo más divertido del concierto) que simbolizan el aborregamiento que dijo No a Europa, el mismo con que en Madrid se replica sin cuestión al discurso pro-Europa que lanzan Herbert. Hasta que, por puro aburrimiento, los ingleses cambien de idea y este concierto termine. Que los bostezos restituyan la Unidad. Sade, con una canción en tres minutos, hizo diez veces más que la vocalista -eficaz, cierto, pero perdida- (¿Recuerdan Absolute Beginners?). Al menos no he aparcado la bici demasiado lejos. Un holograma de la Big Band de Glenn Miller con sonido remasterizado hubiera justificado el paseo y la espera. Pero hay nombres que suenan a obligación. Mejor arrepentirse de lo que hicimos.

Si quieres contar algo...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.