Betamotion. Moby Dick, 8 de junio de 2018.

La música vieja, la música nueva. La música de antes y la música de ahora. Betamotion han recurrido a una dualidad muy eficaz para promocionar sus nuevas canciones y de alguna manera, la idea ha funcionado. Hay gente en la Moby Dick y se lo están pasando bien.

Escucharlos es casi como oír una banda de versiones (lo son, por cierto: Betacovers). Hacen falta algunas canciones para que ellos, su visión, comience a estar presente. Si, hacen Rock con toques negros, bailable, blanco. Con baladas convincentes (debieran hacer más) y guiños a artistas alejadas de su círculo probable, como pudiera ser Imelda May. Y lo hacen todo bien. La perfección, esa manía tan extraña (y ya vez por eso, pensamos los que debió pensar su cerebro del marketing… hostia blasfema, estos suenan como sonaban los grandes).

Su cantante es el esqueleto de ese sonido y de esa cosa impecable y repelente -por impecable- que transmiten. Está en estado de gracia, hace lo que quiere con su voz y es el mascarón de proa del perfecto circo que proponen. Si los miramos en perspectiva, no son más que enanos subidos a lomos de gigantes. Y, por alguna razón, esos gigantes se mueven a su son y sonríen, otra vez, porque alguien les hizo caso.

El vídeo que presentan, que reitera el asunto de las drags, consigue llamar la atención. Tal vez no veamos la larga sombra del Glam en la idea. Tal vez por eso Betamotion son importantes. Porque, tal vez nos enseñen esas cosas que hacían nuestros padres (vuestros abuelos en realidad, hay que ver cómo hacen ronronear a Neil Young… Y menearse con aires funk a The Doors) en la oscuridad, porque al final rompen con esa pelea entre lo bueno y lo malo, lo de antes y lo de ahora para hacernos ver que cuando la fiesta terminaba, el resultado se medía exactamente igual: fin de la cita. O, a lo mejor, porque en algún momento me pusieron un nudo en la garganta.

Cierran con créditos, como las películas. ¡CON CRÉDITOS! de todos los audiovisuales que han proyectado para cada canción. El cine, también, como el de antes. Acaban de enamoriscarme. 💕

Escucharlos a la hora de los bises es casi como oír una banda de versiones. Vale.

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