Pau de Nut en Madrid. 27 de mayo de 2018.

Hacer de las miserias propias motivo para tocar, escupir y volver a otros tan miserables como uno mismo, convertirlo en espectáculo y en terapia posiblemente fallida, hacerlo en el salón de una amiga y salir más o menos indemne parece deporte habitual para Pau de Nut (aunque se viera oxidado, pero todos tendemos a esa modestia inflamable), un músico que exhibe su estar hasta las pelotas de vivir malamente, sus divas con coño (algunas los comen, incluso) y un sentido del humor cáustico que igual rasga con furia que acaricia con delicadeza.

Pero sobre todo sus recitales están rebosantes de vísceras, de rencor, de polvos no echados, de otros mal resueltos, de señoras que follan con señoras y flujos que saben horrible pero te da lo mismo porque para eso está la lujuria, para ofuscar el gusto. A lo mejor esto es una gilipoyez pero están llenos de humanidad -quizás quería decir hedonismo-. De lo que nos hace estupendos y mortales, frágiles, enfermizos, miserables, generosos. Y que nos hace reír después de pasar por encima de la muerte de una madre y la ausencia de un marido, de monólogos que justifican lo que está por llegar y retórica para engarzar piedras tan duras de roer y dolorosas de cargar.

Pero rían. La vida es un Cabaret. Pruuuum! Kaput.

Si quieres contar algo...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.