Marilia en FNAC Callao. Madrid, 29 de abril de 2018.

Marilia ha aterrizado en un punto de mala uva serena que le sienta estupendamente. La falta de ambición de su música (que esto no suene a menosprecio) y la sencillez que elige para mostrarlas son suficientes para desarmar a quien escucha. Ya aburro contando cómo algunas de ellas se han colado en momendos turbios de mi vida y le han dado significado (lo que queremos ver, lógicamente). Eso es el pop, y Marilia será consciente que sus obras hoy son propiedad de muchísima gente. Que las hicieron suyas de formas que posiblemente ni imaginaba. Por eso la sencillez, la humildad, son el ella virtud y nunca (estoy casi seguro) oportunismo. (Entre nosotros, me ha costado relativamente poco contener los nudos en la garganta. La fuerza del pop está amortajándome).

Pensando bien, una pesar de la imperfección, la capacidad de crear un cuadro simple para emociones complejas, y de hacerlo estallar, mutar, unirse a las líneas de otras vidas: la magia de regalar (sin pretenderlo) unas naderías sobre acordes y que otros las conviertan en parte de sus vidas, o en abono para darle significado es la verdadera virtud y la razón por la que, al menos este que divaga, ha venido hoy a ejercer de fan. Y mientras ella te agradece que le compres el disco y vengas a escuchar, pienso que puede ser abrumador la cantidad de gracias que podría recibir a cambio de tantas de nosotras.

Marilia. Acústico en FNAC Callao, Madrid. 29 de abril de 2018.

Si quieres contar algo...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.