Denai Moore

Denai Moore: We Used To Bloom (2017)

A veces ser uno mismo es tan fácil. Los medios tiempos aterciopelados de Denai Moore, que tanto podrían deberle a Sade, es el ejemplo perfecto de una rotunda personalidad musical, capaz de aplastar cualquier etiqueta y convertirse en algo peculiar, diferente, dentro del poblado jardín del Soul. Una flor de rojo raro, vulgar, que arrastra la atención. Haya intención o no, el segundo trabajo de la británica reincide en la suavidad afilada de su debut: sensual, virginal, emocionante, lejana. Se le puede leer desde la calidez del Folk o desde la contundencia de la electrónica. Se le puede escuchar con los ojos cerrados o el cuerpo inquieto. Sucedió con Elsewhere y vuelve a repetir la misma jugada, y el mismo resultado.

Quizás sea la ambiguedad la materia prima de su música. Quizás. Igual hace sólida la alegría que el llanto. Posiblemente sea tan buena para follar como para hacer duelo. Puede llamarse magia, alquimia, talento o brujería. Pero cuesta entender cómo se puede clavar la misma bandera con los colores dispuestos en un orden distinto, hacerla ondear con el mismo tempo, y que nadie se de cuenta del truco. Quizás por ese zumbido que leemos como un presagio o como la mano que cae en el preciso botón del escalofrío, la asumimos como algo inevitable. E, igual que lo inevitable, lo asumimos aterrorizados.

Y mientras dudo entre bailar, tocarme o dar saltos como loco por la casa recién barrida y fregada, me pregunto qué conejo puede salir de la chistera de Denai. Preguntas tontas, de cabezas tontas. Deja de pensar y escucha. Quizás sin saberlo, te están susurrando el sentido de la vida.

Si quieres contar algo...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.