John Grvy con Jus Kno’ y Hykuu en Café la Palma. Madrid, 27 de mayo de 2017.

Jus Kno’, en general escuchables, parece que se han traído a un público con más ganas de Macumba que de atmósferas. Su set va subiendo en intensidad, aunque no concibo otra forma de disfrutarlos que desde un sofá. Tanto es así que su momento más petardo es el más aburrido. Tienen buen gusto para crear sonidos con cierto toque épico, a partir de dibujos corales, aunque suenan a collage sin más y su sonido, el de verdad, está todavía por llegar. Pudiera ser buena cosa.

Hykuu no tiene miedo de recordar a Rustie, ni de dispersar su sonido en todas direcciones mientras haya ruido por medio. Y la incoherencia y el desconcierto se terminan por agradecer, aunque me sienta como un perro de salpicadero en un coche dando vueltas de campana. Después, y en cuanto pierde esa locura se vuelve tan lineal que termino por perder el hilo.

John Grvy juega a ser apisonadora y coctelera, y pierde la mitad del poco tiempo que tiene en lograr que los cables no le agüen la fiesta. Y al final consigue, dando saltos a un lado y a otro, que un disco melancólico suene a fiesta bruta. Cubierto de sudor, parece dispuesto a perder todo el contenido para llegar lejos. Podría terminar siendo una promesa fallida a lo Seal (por qué me lo recordará) o una estrella (micro-planetaria) a lo Jacko. Hoy va a necesitar líquidos de forma masiva, eso seguro. Hasta el calor le ha arruinado el look. El siglo XXI es un hijo de pene podrido, porque hay que estar vivo para hacer cosas.

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