Betacam y Amparito. Café la Palma (Madrid). 21 de abril de 2017

Amparito aportan de momento desparpajo y algunas canciones. Y nada más. Veremos cómo gestionan un capital tan parco. Olvido lo hizo, aunque ella tenía a Berlanga, a Canut, a Ana Curra, y a Eduardo Benavente,… En su contra, que esa mitología acerca del encanto de la espontaneidad y la impericia tienen encanto es ya poco más que un lugar común. De todas maneras, el entusiasmo que despiertan también hay que reconocerlo. Algo debe haber, en alguna parte.

Objetos de culto de un período oscuro.

Y me acuerdo de Tino Casal. Betacam es un tipo tan brillante e inteligente como era el ya sobado Carlos Berlanga, y pasear por sus canciones es tener una demostración perfectamente ordenada de sus mitomanías y su clase. Y el viaje puede llevarnos al Tino, a Dinarama, a M83 (otra vez el mismo deja vivir en la misma sala) o al mismísimo Joe Crepúsculo.

Aunque, y me estoy mojando hasta las joyas de la familia, si hubiera un hilo del que tirar sería el de los melódicos. El de los buenos. Casal nos lleva (tuvo sus comienzos, ojo…) a Camilo Sesto. Aunque Javier Carrasco no tenga su poderío vocal… Pero sí esa manera de hacer del amor masoca algo cotidiano como la pelusa de los gatos y los cariños a través de la verja de forja.

Me comentaban que tenía la cosa de los charlatanes de bingo en las fiestas populares. Y aunque parecía algo malo, en realidad pienso que es una cosa bonita que decirle…

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