Niet!: Can You Feel It (2017)

A veces no queda claro si hay pactos de silencio o meras torpezas, pero no reconocerle el humor a los discos de Niet! es casi seguro eso último: una torpeza. Está claro que Silvia Nieto, el nombre que se esconde después de Niet!, es una cachonda, y el humor, negro, desatado, se cuela sin ningún pudor en sus lanzamientos, uno tras otro. Tal vez en este último disco sea tan evidente porque ha querido convertirlo en parte activa de la narración, añadiendo fogonazos de sorna a los dibujos dolorosamente oscuros del e.p., y convirtiéndolo en el esqueleto de otros momentos. Pero este disco, quizás el más cercano a los sentidos (decir el más sensual es llegar demasiado lejos, yo diría el más concreto), quiere utilizar la risa como recurso expresivo y, es posible, como arma.

O al menos, eso es lo que sucede en Nonsense Yessense, que rompe una larga introducción cinemática con una serie de beats que empiezan pareciendo un latido y terminan convirtiéndose en una llamada, para cerrar con la voz de Niet!, diciendo que tiene una pregunta (todo esto ha terminado en un kernel panic de mi ordenador, interrumpiendo la reflexión, la canción y alimentando la sorna).

Saw A Light And It Was A 20W Light Bulb es la concesión pop que, bajo sus propios términos, suele acoger Niet! en sus discos. Casi podría ser un descarte de Hypersunday, el otro proyecto que mantiene, y quién sabe si la canción no ha dado bandazos entre uno y otro.

Matter and Light es quizás la que más me gusta: la línea de bajo es el momento más negro (vale, Niet! hace techno, esencialmente lo suyo es negro, hablamos de funk, de un groove diferente) que le he escuchado. Es una canción casi tangible, visualizable: podría ponerse como fondo de cualquier mañana, de cualquier parque solitario o de cualquier atasco, y daría la misma sensación de caos maravilloso o de colmena saturada.

La gravedad de Four, el último capítulo de Can You Feel It es quizás lo más difícil de entender o de integrar en la narrativa de este trabajo. Ni siquiera es una composición oscura: es abiertamente triste, casi despiadada, pero tangible y cinemática, sofisticada y grave.

Realmente el sonido de Niet!, sigue teniendo esa desolación de los presentes industriales. Hay que probar a escucharla detrás de la ventana de un tren, a través de los suburbios y los descampados. Notaremos el sonido de futuro frustrado, y el del gris inevitable, haciendo honor a la naturaleza líquida de una música capaz de enredarse al estado de ánimo y hacerlo materia (como un reflejo algo borroso de nosotros mismos). Prueben a sentirse tristes, a tomar el sol, a pasear en dirección contraria a la marea de gente en una calle comercial, escuchándolo con los auriculares y entenderán a qué me refiero. Y cuidado con las farolas.

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