Elle Belga y Os Amigos Dos Músicos. Madrid, Teatro del Arte, 11 de febrero de 2017

Elle Belga podrían ser despachados con alguna referencia a Lynch y el Neo-Folk. Pero su visión exquisita de la copla, su apartamento en la vanguardia, su maestría en sacudir tripas justo de la forma que más duele son algo más que una canción para lucir cantante jamona delante de unas cortinas rojas. Elle Belga duelen, rezan, curan y matan. Igual podrían estar en un velatorio o follando, pero lo harían sin medias tintas. Y, lo mejor de todo, esa pasión no viene de sus estómagos sino de sus cabezas. La veteranía se convierte en su mayor, mejor moneda de cambio y toserlos posiblemente los atraviese sin más. Porque la indiferencia son ellos: nosotros somos sus monos amaestrados, riendo o llorando compulsivamente. La conclusión es que su música debe estar hecha de algo tan parecido y pesado como la verdad.

Después, Os Amigos dos Músicos son una charanga a cinco voces que tocan una melancolía saltarina y ligera que sabe a casi nada después de la letanía afiladisima de sus predecesores. Pero el hecho de hacer eso que llamamos Americana con los esquemas musicales de nuestro Folk, les da cuanto memos el interés de la intención, que es buena y necesaria y el privilegio de la destreza, que es mucha y disfrutable.

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